¿Conoces qué necesitan tus hijos/as en el ámbito emocional?
Cuando llegamos a madres y padres sabemos que deberemos satisfacer las necesidades de nuestros hijos/as durante un largo periodo de tiempo, ya que son seres dependientes. Las necesidades físicas son las que tenemos muy presentes: deben dormir las horas que necesitan, deben comer, se les debe cambiar el pañal, etcétera. Pero ¿y las necesidades emocionales? Éstas, son tanto o más importantes que las físicas y son las que la sociedad no tiene en cuenta. Nadie nos lo explica, nadie nos lo enseña.
Durante la primera infancia, de 0 a 6 años, es cuando se desarrolla todo nuestro sistema emocional. Es durante esta etapa, que los padres tenemos la responsabilidad de cubrir estas necesidades, para que el sistema emocional de nuestros pequeños/as se desarrolle correctamente y pueda funcionar de manera óptima.
¿Y cuales son estas necesidades?
– La necesidad de aceptación: necesitan sentirse aceptados tal y como son. Sentir que pertenecen a una familia y que son relevantes y aceptados como son por todos los miembros. Sin etiquetas, sin juicios.
– La necesidad de sentirse queridos incondicionalmente: hagan lo que hagan, estén enfadados o contentos, digan lo que digan… Es muy habitual mostrar mucho amor y cariño cuando el niño/a hace lo que nosotros le hemos dicho que haga. Por ejemplo: recoge sus juguetes y nosotros le llenamos de besos y le decimos que lo ha hecho muy bien y que le amamos mucho. En cambio, si no recoge… ¿cómo reaccionamos? Cuando se enfadan y echan cosas en el suelo por ejemplo, ¿les mostramos que les amamos? Normalmente, no.

– La necesidad de ser vistos. Los niños y niñas necesitan que les prestemos atención plena. Es decir, que dejemos de lado los móviles, las tareas domésticas, el hablar con otros adultos y los escuchemos de verdad. Necesitan que los miremos a los ojos, que les hagamos preguntas, que les mostremos cariño, que nos interesemos por sus cosas.
– La necesidad de sentirse protegidos y seguros. Los niños necesitan sentirse como en casa con nosotros. Sin ser juzgados, con amor y protección en todas las circunstancias, aunque se establezca un límite y él o ella se enfade, por ejemplo.


– La necesidad de sentir que contribuyen, que son útiles en el sistema familiar, que aportan algo y que su opinión se tiene en cuenta.
– La necesidad de contacto físico: necesitan muchos besos, abrazos, masajes, cosquillas, caricias. Tengan la edad que tengan.
– La necesidad de ser comprendidos y acompañados emocionalmente: éste es uno de los puntos más complejos, ya que hemos crecido con una educación emocional pésima y la sociedad no aprueba la expresión emocional. Por tanto, debemos aprender sobre emociones, sobre cómo expresarlas, sobre cómo ayudar a nuestros hijos e hijas a expresarlas. Aquí hay un largo camino.
– La necesidad de ser escuchados y tratados con respeto. Es muy importante la comunicación que tenemos con ellos/se. Debemos saber escuchar, usar buenas palabras, pedir las cosas por favor, agradecer, pedir perdón, etc.
– La necesidad de vivir en un entorno sano, ambiente agradable y tranquilo. Para un desarrollo óptimo necesitan un ambiente tranquilo, sin discusiones ni estrés.




