¿Cómo actúas ante las explosiones emocionales de tus hijos?

Si tienes hijos o hijas seguro que te has encontrado ante las temidas “rabietas”… ¿cómo lo has vivido? Son momentos donde los niños y niñas explotan emocionalmente y normalmente los adultos nos desesperamos, los nervios nos dominan y acabamos explotando también, diciendo y haciendo cosas que no queremos hacer y sintiéndonos después culpables.

La primera idea que es importante tener en cuenta es que las emociones forman parte de nuestra vida y las necesitamos para vivir, por tanto no hay emociones malas.

Los niños y niñas actúan de acuerdo a su cerebro emocional, puesto que el cerebro racional todavía no lo han desarrollado. Es completamente normal que cuando se enfadan, expresen el enfado con patadas, gritos, tirándose al suelo, pegando… Esto no es incorrecto ni significa que sean malos.

explosiones emocionales

El problema radica en que los adultos no sabemos cómo gestionar estas situaciones y nos contagiamos de la emoción, poniéndonos también nerviosos, enfadándonos, gritándoles, amenazándoles y castigándoles… todo esto lo único que hace es agravar la situación. Está demostrado científicamente que con los gritos y los castigos los niños no aprenden nada, por tanto, si cuando expresan una emoción reciben estas respuestas por parte de los adultos, no entenderán que sienten y no aprenderán a expresarlo ni a regularse emocionalmente.

Imagen

Los niños y niñas necesitan poder expresar con libertad sus emociones y necesitan tener a sus padres calmados, entendiéndolos y acompañándolos. Por tanto, ignorándolos, llamándolos, comparándolos con otros niños y niñas, insultándolos, pegándolos, amenazándolos, distrayéndolos, lo único que hacemos es que ellos se sientan incomprendidos, solos e inseguros.

Así pues, ¿qué podemos hacer para ayudarles a entender sus emociones y que aprendan a regularse?

1. Estar calmados/as y transformar nuestros nervios en empatía: poniéndonos en su sitio e intentando entender qué pasa.

2. Frenar las conductas destinadas a pegarse a uno mismo o a los demás con cariño.

3. Agacharnos y ponernos a su altura.

4. Ofrecer contacto físico: caricias, abrazos… que seguramente al principio, si están muy alterados no querrán, pero a medida que se vayan calmando lo agradecerán.

5. Escuchar pacientemente, sin tener prisa.

6. Expresar con palabras nuestro amor incondicional, diciendo que les amamos, que los comprendemos, que estamos allí para lo que necesiten.

En definitiva, lo que necesitan es que estemos presentes, calmados y ofreciendo amor. ¿Sino piensa en qué necesitas tú cuando estás mal y enojado/a? amor, respeto y comprensión o gritos, amenazas y castigos?

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *