Educación y crianza respetuosa
Se habla mucho sobre crianza y educación respetuosa y hay bastante polémica ya que hay muchas personas que piensan que es permitir a los hijos todo lo que quieren sin poner ningún tipo de límite. ¿Pero realmente es así? ¿Qué significa una crianza respetuosa?
Vivimos en una sociedad donde las necesidades de los niños y niñas no se tienen demasiado en cuenta, los adultos hemos marcado nuestras normas sociales y rutinas diarias, donde estas necesidades infantiles no acaban de encajar: horarios estrictos, prisas, exigencias laborales, etcétera. Los niños y niñas necesitan todo lo contrario, necesitan tiempo para jugar, tiempo para estar con nosotros, para aprender, para observar. Además, son personas y necesitan que se las trate con respeto, amor y sentido común.
Es bastante habitual exigir y mandar diferentes cosas a los niños y niñas que nosotros como adultos no hacemos. Les exigimos que coman cosas que quizás nosotros no comemos, les exigimos que realicen las tareas escolares, tareas de casa, que no utilicen tanto las pantallas cuando nosotros estamos enganchados al móvil, al ordenador o a la televisión, que se porten bien en todas partes y que no se enfaden, ni lloren, ni salten si están contentos, en definitiva que nos hagan caso y que repriman sus emociones.



La crianza respetuosa parte de la base de que los niños y niñas son personas y como tales tienen derechos, opiniones y deseos. Los adultos no somos superiores a ellos/as por el simple hecho de tener más edad, ni por el hecho de ser su padre o madre. Los niños merecen que los tratemos de igual a igual, teniendo en cuenta sus deseos, sus necesidades, sus sentimientos y emociones. Esto no significa que no se les enseñe unas normas sociales y no se establezcan unos límites. Los límites son totalmente necesarios, les dan seguridad ya que así saben cómo deben proceder y qué pueden esperar de las situaciones, pero hay muchas formas de transmitir estos límites, exigiendo y mandando o de manera calmada y con amor.
Si queremos practicar una educación respetuosa, en primer lugar, será muy importante mirarnos a nosotros mismos: que hacemos, cómo actuamos, cómo expresamos nuestras emociones, cómo nos relacionamos con los demás; puesto que como he comentado, no podemos exigir algo a nuestros hij@s que nosotros no practicamos. Nuestros hijos e hijas nos observan y aprenden de nosotros, así que si no queremos que estén tantas horas haciendo uso de las pantallas tendremos que controlarnos nosotros en primer lugar, si no queremos que griten no debemos gritar, si queremos que coman verdura, debemos comer nosotros y si queremos que nos traten con respeto, debemos tratarl@s así a ell@s. Por tanto, nuestro ejemplo será clave.
En segundo lugar, será necesario que tengamos en cuenta sus necesidades y deseos, conectando con nuestro niñ@ y poniéndonos en su lugar. Sus necesidades siempre debemos intentar cubrirlas. Sus deseos, habrá muchas veces que con algo de previsión o flexibilización los podremos satisfacer. Por ejemplo, si nos piden jugar 5 minutitos más, o si nos piden comer algo de su gusto o ir a algún sitio, ¿por qué no? si las circunstancias lo permiten podemos ser flexibles y complacerl@s en algunas ocasiones. Si por el contrario, consideramos que no podemos por X motivo, pues tendremos que expresarles que no, desde el respeto y con cariño, entendiendo que seguramente se frustrarán y enfadarán, ya que no han podido obtener lo que querían. En estas ocasiones, será importante que les acompañemos en esta frustración, sin ignorar sus sentimientos y estando presentes. Así podrán aprender que en la vida en algunas ocasiones podemos tener lo que queremos y en otras no y que es normal sentirse enojado, frustrado o triste cuando no conseguimos lo que queremos.
La educación respetuosa por tanto, es acompañar a los pequeños a transitar por la vida, estando presentes y demostrando que los amamos por el solo hecho de existir y no sólo cuando hacen lo que nosotros como adultos queremos.
